Perplejidad y desazón de GUADALUPEX ante las declaraciones del Nuncio

Desde el más absoluto respeto a las decisiones internas de la Iglesia Católica, la Asociación Cívica Extremeña Virgen de Guadalupe “GUADALUPEX” quiere manifestar a la  opinión pública extremeña su perplejidad y desazón por las declaraciones del nuncio apostólico del Papa en España, Renzo Fratini, en su reciente visita a la archidiócesis de Mérida-Badajoz los pasados días 7 y 8 de enero. Tales declaraciones nos parecen  impropias de la diplomacia vaticana y hasta improcedentes en una situación de cambio como la que vive en estos momentos la Iglesia Católica. La actitud del señor nuncio sólo se comprende si responde a la improvisación o si toda su información sobre el caso procede de quienes hasta el momento vienen haciendo oídos sordos  a la demanda de la mayoría del pueblo extremeño,  de sus instituciones y de GUADALUPEX.

El nuncio ha declarado a los medios de comunicación que la reivindicación para que nuestra Patrona, Santa María de Guadalupe, y los treinta y un pueblos extremeños que actualmente pertenecen a la diócesis de Toledo se integren en la provincia eclesiástica de Extremadura no es, en su opinión, un tema capital porque “hay que subrayar lo que nos une. Todos somos parte de la Iglesia, y todos de España… y no importa tanto si una parte de la diócesis o de España se encuentran en un sitio u otro”. Hemos de recordarle al nuncio que lo que nos une a los extremeños es precisamente nuestra Patrona, Santa María de Guadalupe, y que es Guadalupe nuestro principal signo de identidad “que nos refuerza y nos une como pueblo”, en palabras de la Asamblea de Extremadura en una declaración institucional de 18 de febrero de 2010. Palabras que tienen su fundamento en hechos como la proclamación oficial de la Virgen de Guadalupe como Patrona de Extremadura el 20 de marzo de 1907 por el Papa San Pío X; o en la aprobación en mayo de 1985 por la Asamblea de Extremadura del 8 de septiembre, festividad de la Virgen de Guadalupe, como “Día de Extremadura”.

Considera el nuncio apostólico que nuestra petición “puede dividir”, ya que lo relevante es “la fraternidad. “Todos son hermanos; que sean de la diócesis de Badajoz, Toledo o Guadalupe no es importante”, pues este tipo de discusiones “no son útiles” para el país en un momento en el que se debe subrayar la “unidad”. Entendemos que nuestra reivindicación nada tiene que ver con la unidad de España, como nación. Nosotros lo único que estamos pidiendo es que se nos trate a los católicos extremeños, y a los extremeños en general, como al resto. No estamos pidiendo privilegios ni tratos discriminatorios, ni hechos diferenciadores. Estamos pidiendo que nuestra Patrona se integre en la provincia eclesiástica que la propia Iglesia ha creado para Extremadura, ajustando los límites diocesanos a la circunscripción civil “para un mejor servicio al pueblo de Dios”, como se ha hecho en otras diócesis españolas,  de acuerdo a lo determinado por el Concilio Vaticano II y el Concordato vigente y, sobre todo, al sentir del pueblo extremeño. No parece tener sentido que se cree una provincia eclesiástica, y que la Patrona de esa provincia pertenezca a una diócesis ajena a la misma. Es una situación que, a fuer de anómala, resulta incluso vejatoria para los habitantes de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

No creemos que mantener estructuras y jurisdicciones eclesiales basadas en situaciones históricas de la Edad Media, al margen de los actuales sentimientos del pueblo, tenga nada que ver con los “nuevos aires” que ha anunciado la llegada del Papa Francisco, que tantas esperanzas de renovación en la Iglesia han suscitado. La gran mayoría de extremeños, que desde hace tiempo vienen pidiendo la incorporación eclesiástica de Guadalupe, y de la otra treintena de parroquias situadas en territorio extremeño, a alguna de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Extremadura,  confiaban en que estos  “nuevos aires” soplaran a favor de su demanda. Se comprenderá por ello que las recientes declaraciones del nuncio en España Monseñor Fratini hayan caído como un jarro de agua fría, y se vean como una desconsideración hacia GUADALUPEX y hacia todos los extremeños cuyos sentimientos y anhelos representa esta organización.

A pesar de todo, consideramos que la llegada de Francisco abre una nueva era en la Iglesia, que nos llena de esperanza en la solución de esta situación anómala. Pero al mismo tiempo apelamos a la sociedad extremeña para que se siga movilizando, como lo ha hecho hasta ahora, hasta hacer realidad la normalización de esta situación.

Cáceres, 13 de enero 2014

Para más información:

Vicente Sánchez-Cano

Presidente de “Guadalupex”